COLPISA, Madrid
José Luis Rodríguez Zapatero recibió ayer con alborozo la victoria de Obama. El presidente del Gobierno, que durante casi cinco años ha vivido en un desencuentro permanente con George W. Bush, envió un telegrama de felicitación al presidente electo de EEUU en el que asegura que su triunfo "abre un camino de esperanza y de confianza para el mundo en momentos de dificultad e incertidumbre como los que vivimos". Y en rueda de prensa se ofreció como "amigo y aliado fiel" de la Administración norteamericana.
El Gobierno confía que la llegada de Obama a la Casa Blanca marque un antes y un después en las relaciones de EEUU con España. El Ejecutivo ha defendido siempre que, pese a la falta de sintonía y el desprecio con el que Bush ha castigado durante estos años a Zapatero, las relaciones diplomáticas y comerciales nunca se han visto realmente afectadas Pero el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se mostró ayer ilusionado ante la posibilidad de que ese encuentro que nunca se produjo "por motivos personales" entre el líder de la primera potencia mundial y el jefe del Ejecutivo español tenga ahora lugar.
Zapatero ya ha pensado en qué cuestiones querría abordar con el recién electo presidente. Y no es ninguna novedad porque, aunque no mencionó por su nombre el proyecto internacional que más entusiasmo le suscita, la Alianza de Civilizaciones, sí centró en ese terreno sus aspiraciones. "Quiero que trabajemos juntos en temas donde la experiencia española es más rica y donde los intereses compartidos nos deben acercar, como América Latina, Oriente Próximo, el mundo musulmán, África y, en general, esa visión integradora del mundo", dijo.
Sobre estos asuntos pretende el presidente del Gobierno insistir, según avanzó, cuando detente (de manera compartida) la presidencia de turno de la UE, en 2010. De hecho, Zapatero dio casi más importancia al fortalecimiento de los lazos entre Europa y EEUU que al restablecimiento de las relaciones bilaterales que, aún así, dijo, "van a vivir una etapa de más intensidad, más fluida y más positiva".
Todo en el mensaje de Zapatero denotaba en la jornada postelectoral alivio por la marcha del republicano que durante casi una década ha marcado los designios mundiales. "Tengo confianza en que se abre un horizonte más prometedor para un mundo más equilibrado, más justo y con más aspiraciones en favor de la paz y de la seguridad compartida", aseveró. Ahora confía en que en su agenda sitúe de manera prioritaria la lucha contra el terrorismo trasnacional, pero también cuestiones globales como la lucha contra la pobreza o la lucha contra el cambio climático, "hacia las que el senador Obama ha mostrado tanta sensibilidad".
Confianza de Rajoy
Por su parte, Mariano Rajoy confía en que el triunfo de Obama permita las mejores relaciones entre España y EEUU, así como que el presidente electo trabaje en coordinación con la UE para abordar los desafíos que afronta su país y el resto del mundo.
En su declaración pública tras el triunfo del candidato demócrata, expresó su deseo de que las relaciones entre el nuevo inquilino de la Casa Blanca y el Gobierno de Zapatero sean "las mejores posibles", ahora que se abre un nuevo periodo en la política de un país que, según dijo, "no sólo es una potencia mundial, es también un amigo y un aliado".
Después del desencuentro que protagonizaron Zapatero y Bush en los últimos cinco años, Rajoy re-clamó que España y EEUU mantengan unas relaciones "estables, fluidas y de mutua confianza por encima de las administraciones de turno".
"Las amenazas globales, la emergencia de nuevas potencias, los conflictos regionales que aún no se han solucionado y, sobre todo, la grave crisis financiera internacional" son los retos que Rajoy identifica con una "tarea ingente" que debe afrontar Obama y que, en su opinión, debe abordar desde el multilateralismo y en esta cooperación con la UE.
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