E. P., Ciudad de México
El Gobierno mexicano no descarta ninguna hipótesis e indagará todas las posibles causas del accidente de aviación en el que fallecieron entre otros el ministro del Interior y número dos del presidente Felipe Calderón, Juan Camilo Mouriño, y el secretario técnico para la Implementación de las Reformas Constitucionales en Materia de Seguridad y Justicia Penal, José Luis Santiago Vasconcelos, ex director de la SIEDO (el organismo de lucha contar el narcotráfico), que estaba amenazado por los cárteles de la droga.
Además, el número de víctimas por el terrible accidente se eleva ya a trece, sumando los nueve que iban en la avioneta más otros cuatro que iban por la carretera en pleno México DF contra la que se estrelló la aeronave.
Las autoridades federales, militares y de aeronáutica mexicanas han abierto una exhaustiva investigación para determinar las causas que desembocaron en el desplome de la aeronave en la que viajaban varios altos cargos del Gobierno mexicano. El accidente ha levantado sospechas por estar implicadas varias personalidades de la política de México, relacionadas varias de ellas con la seguridad nacional. Además, se suma que la semana anterior se había realizado el mismo viaje, aunque sin participar Vasconcelos, lo que ha multiplicado las sospechas.
Los investigadores interrogaron al controlador aéreo que se encargaba de la nave estrellada, y se llevaron toda la información recogida durante el accidente para analizarla. Por su parte, Mario Mota, jefe militar de la región de San Luis de Potosí, de la que partió el avión, descartó que se hubiera producido un sabotaje. Marcelo de los Santos, gobernador de la región, aseguró que se investigan todas las causas, pero que el sabotaje parece poco probable. "El avión no explotó, se desplomó", afirmó en declaraciones al diario El Universal, por lo que era complicado.
Además, explicó que desde que el avión llegó a la región estuvo resguardado por fuerzas federales y por el Estado Mayor Presidencial. Por otro lado, diversos controladores aéreos explicaron que el avión viajaba a sólo 3,2 kilómetros de un Boeing 767, una de las aeronaves de mayor tamaño, por debajo de los 6,4 kilómetros permitidos.
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