EL DÍA, S/C de Tenerife
La Gomera recogerá agua de la atmósfera mediante mallas captoras de las brumas, nieblas y rocíos, una iniciativa que, según anunció ayer el presidente del Cabildo, Casimiro Curbelo, está integrada en el programa europeo Interreg III B, que ya se ha realizado con éxito en muchos lugares y que también se acometerá este año en otras islas de Canarias y Madeira.
El proyecto, denominado Disdera, garantiza la captación artificial y forzada de agua de muy alta calidad, sin requerimientos energéticos ni de mantenimiento, de forma limpia y respetuosa con el medio ambiente. Se trata, en definitiva, de captar agua de la atmósfera pero sin potencial suficiente como para caer a la tierra por sí sola, además de aprovechar las aguas pluviales a través de su recolección y almacenamiento ocupando la mínima superficie horizontal.
Una de las principales ventajas de esta técnica es la obtención de agua en cotas altas o medio altas, a partir de los 500 y hasta 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar. El abastecimiento de zonas aisladas, tanto asentamientos como de utilización agraria y forestal, se realiza así de forma autónoma, facilitando el ahorro no sólo en los transportes y trasvases de agua, sino en equipos de bombeo, infraestructuras y mantenimientos.
Según los detalles del proyecto, la captación de agua de la atmósfera mediante mallas favorece la reforestación y la lucha o prevención de incendios. Además, los equipos se sitúan en zonas abiertas de monte como entre la arboleda, sin repercutir daño alguno a la flora y la fauna.
La Gomera llevará a cabo esta iniciativa en dos etapas: una primera, que se prolongará hasta el mes de abril y que se dedicará a realizar los estudios geográficos y climatológicos, que determinarán la posterior instalación de las estaciones de captación, así como la conexión de las mismas con el Centro Permanente de Investigación de Tenerife, y un segundo período de observación, captura y procesamiento.
Pese a la conveniencia de esperar a los estudios pertinentes, los lugares más propicios para la instalación de mallas captoras son las zonas de Tajaqué, en el entorno de los roques de Agando, y Chijeré, sobre Vallehermoso.
La temporalidad del proyecto es de doce meses, aunque existe la posibilidad de prolongarlo en el tiempo en función de los resultados que se obtengan.
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